CAQUI (Persimón)
-Propiedades nutritivas
Su composición es distinta en
función de la variedad que se trate, pero todos ellos tienen en común su
elevado contenido de agua. Aporta una cantidad importante de hidratos de
carbono (fructosa, glucosa) y escasa de grasas y proteínas, por lo que su valor
calórico es bastante elevado respecto a otras frutas. En cuanto a su aporte de
fibra, contiene pectina, de tipo soluble, en cantidad moderada. Respecto de su
contenido de vitaminas y minerales, destaca la provitamina A o beta-caroteno,
que le confiere al fruto su color característico, la vitamina C y el potasio.
El beta caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste
lo necesita. La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la
piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del
sistema inmunológico. La vitamina C interviene en la formación de colágeno,
huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los
alimentos y la resistencia a las infecciones. Ambas vitaminas, cumplen además
una función antioxidante. El potasio, es un mineral necesario para la
transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular
normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. En
menor proporción se encuentran ciertas vitaminas del grupo B (B1, B2, y B3) y
los minerales, calcio, fósforo, hierro y sodio.
-Propiedades para la salud
El caqui es una fruta muy dulce y
de fácil consumo. Una vez maduro, se abre con facilidad y la pulpa se puede
comer con cuchara o cuchillo, según la variedad que se trate, lo que los hace
especialmente atractivos para los más pequeños. Y por el mismo motivo, teniendo
en cuenta además sus propiedades nutritivas, también son muy recomendables para
los jóvenes, los adultos, los deportistas, las mujeres embarazadas o madres
lactantes y las personas mayores.
Por su aporte de provitamina A,
se recomienda su consumo a toda la población, y en especial, a quienes tienen
un mayor riesgo de sufrir carencias de dicha vitamina: personas que deben
llevar a cabo una dieta baja en grasa y por tanto con un contenido escaso de
vitamina A o para quienes tienen unas necesidades nutritivas aumentadas.
Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia
materna. Así mismo, el tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos
medicamentos, el estrés, la actividad física intensa, el cáncer y el Sida, y
las enfermedades inflamatorias crónicas. Las vitaminas A y C, como
antioxidantes, contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, degenerativas y de cáncer. Su riqueza en pectina los hace
recomendables para tratar el estreñimiento, eso sí, en su punto de sazón.
Además, por su riqueza en potasio y bajo aporte de sodio, resultan muy recomendables
para aquellas personas que sufren de hipertensión arterial o afecciones
cardiovasculares. Su contenido de potasio, deberán tenerlo en cuenta las
personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas
especiales controladas en este mineral.


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